Doña tatiana svoboda tamaral, casada y digna, es habitante de coyoacán. Hablóme de todas sus vecinas poblanas: las conservadoras, las divertidas, las amaestradas, las talentosas, las amargas, las nice y por supuesto las antinice. En lo que siempre coincidimos es que para ellas, el mundo coyoacanense no es chilango, es más bien, peregrino. Apellidos muy bien identificados por vascos, y por ende poblanos, se han concentrado en ciertos lugares, no sólo existen personas de origen poblano (desparejo) nice, también hay harta gente de veras bien naca. De esa gente, doña tatiana es una docta mujer, pues ha sabido reconocer en sus vecinas que los muros relatan sus historias indescifrables. Centenares de personas cool en puebla siguen en contacto con chilangolandia porque aunque nunca vivirían en ella nos sigue pareciendo magia de espejos. La lucha en la ciudad de méxico parece ser la misma para un poblano desprevenido pues no deja huellas en la oscuridad, sólo la atrasa. Avanza el momento en el que deben las palabras llamar a los hombres de los estados libres y soberanos de la república mexicana. Aun cuando se publican cientos de libros en nuestras universidades públicas que no son la u-n-a-m-, la miseria que llamamos historia sigue escribiéndose en la ciudad que a su modo inerte es también un producto de los volcanes.
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