AMANDA MEZA.
“Las cosas importantes no se olvidan fácilmente, se olvidan las que llevas en la memoria. Tu amor es una de esas cosas que jamás perderé porque me lo llevo en el corazón”.
Lucía acaba de cumplir 60 años y ya no recuerda que vivió toda una vida conmigo. Su mente se ha ido dispersando con el tiempo hasta confundir el pasado con el presente y añorar de tal manera el futuro que ya ni lo presiente. He ideado una forma para tratar de hacerla recordar, le pongo, cada día, una foto diferente de nuestros paseos por el mundo para que viaje también su mente a esos diversos puertos donde la llevé y siempre me lleve consigo. Le lleno la casa de fotos y al atardecer le leo viejas cartas que me enviaba o las que yo le escribía. Algunas veces esboza una sonrisa, otras se muestra imperturbable, lejana, sombría y así puede estar días.
Su apariencia es totalmente marchita, mas deja un resquicio de ternura que llama a la protección. Aunque dicen que no puede escucharme, yo hago el intento porque a veces no sólo creo que me escucha sino que quiere su derecho a réplica, incluso con todo y lisura, sobretodo cuando la veo abrir sus grandes ojos en dimensiones exageradas. Cuando le doy de comer, se porta como una niña, cierra los labios fuertemente y no recibe nada. Tengo que aprender a jugar con ella, el juego del avioncito o a escoger las comidas con colores llamativos para que le den un toque de alegría.







0 comentarios:
Publicar un comentario