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Ucrónica IV: Volver.

Hace poco, un árbol de esos que le recuerdan a uno que hay evolución, mató a una niña en el zócalo de mi ciudad. En seguida fueron podados cientos de ellos. Los árboles son siempre asesinos en potencia y de esto los señores alcaldes deben sacar provecho. No’más se veía cómo caían las ramas y eso que sólo fue una niña. Para un poblano, preguntarse por estas cuestiones es paz en la guerra. Desde la ciudad de méxico, el mismo poblano proyectaría sus conocimientos bien programados para perpetuarse. Sólo lo que es monumento debe ser protegido y tanto los árboles como los recuerdos sólo nacen para ser cortados. Los hombres buscamos la madrugada cuando son las seis de la tarde. Las calles de méxico han sido un espejismo de árboles truncos, caídos o resembrados. En la calle de génova, la señora jacinta sitagapachi vende rosas azules, su hijo jesús otea a los extranjeros por encima de sus olvidados semejantes. El árbol se menea y abarquilla su mirada. Jacinta y jesús llegaron de chihuahua después de la somanta que me dio el cabrón de mi padre. Escuché atentamente al árbol y a jesús. Sí pues, aunque me digan por aquí que soy senomi towiki mi orgullo es ser bien fijado y pues además a mí me gustan altos y que sepa por lo menos que son hijos de karunti gawichi. Y ¿qué soñaste wey? A poco me vas a decir que no quieres también un hombre hombre. Otrora la hacienda de la teja, hoy la zona rosa es una ronda rumorosa de todas lenguas, posibles, mexicanas y extranjeras. Sólo en este lugar, y sin estar nunca antes en chihuahua, escuché de viva voz rarámuri, ñañú y mexicano. Kuwí, quihui y cuauitl, árbol respectivamente, sólo las escuché por vez primera en zona rosa: cosmopolita y amante de las marginaciones por omisión, convicción o ignorancia. El andar de árboles mochados por la incuria o por el peligro representa lenguas, también mochadas (y no es igual en puebla) pues la zona rosa es un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante, un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre… Volví de todos modos a la estación insurgentes sin jesús ni su madre.


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