continuación. Hojas en el viento del olvido.
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Sus manos, su rostro y su piel se han tornado tan viejas como las mías, las manchas nos envejecen aún más, sus ojos se han vuelto huidizos y casi no enfocan un solo lugar, pero conservan esa picardía de siempre que me hizo amarla en su juventud y hasta ahora. Las arrugas sólo le brindan un aire mas juguetón, de una risa más sabia, de una ternura infinita que entienden los que aman la vida y juegan con ella siempre porque esconden un niño en el alma y ese pequeño no se amilana en la adversidad sino que se levanta y sigue corriendo, riendo por los prados de su inocencia. Así va Lucía, corriendo por los años, en un lugar lejano a éste pero feliz. Espero alcanzarla pronto.
Las pocas veces que puedo escuchar su voz, se escucha solo un sonido, que a pesar de ser corto deja un eco imposible de borrar. Su hermosa voz grave, con la que podía mandar a un ejército si hubiese querido, y esa carcajada estruendosa que llenaba la casa de vida se han perdido en el limbo que creó su mente. Atrás van quedando los tiempos en que la risa nos jugaba días eternos de felicidad, parece una trampa, un mal juego del destino que ahora mi amor esté así y no se pueda hacer nada para revertirlo. Ojalá todo fuera de diferente manera, ojalá siguiera caminando por los pasillos de la casa muy temprano abriendo las cortinas para que la luz entre y se pose en cada rincón de la casa, ojalá siguiera su camino hacia la cocina donde solía preparar unos increíbles huevos revueltos con jamón y tostadas acompañadas con café con leche o unos chicharrones infaltables los domingos en que solía levantarse más tarde. Ojalá la oyera cantar sus canciones favoritas o ver su silueta en el sofá a baja luz donde se echaba para leer un buen libro y soñar mucho, soñar con ser la mano justiciera que ayudaba a los indefensos y regalar sonrisas a los niños; y atravesar los mares en un barco o llorar por un final inolvidable. Ojalá esa imagen no se hubiera ido, aunque en cierta forma sigue presente conmigo porque los días pasan y no me olvido de quién fue ni lo que hicimos para lograr que la vida nos 1diera un tiempo para ser infinitamente felices.







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